Por Oscar Díaz Salazar
Cinco páginas del Plan Institucional de Desarrollo que presentó el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, están dedicadas al «Fundamento Normativo». En los párrafos de esta sección, se citan, reseñan y transcriben varias leyes, artículos y documentos, que regulan la planeación en los diversos niveles y órdenes de gobierno en nuestro país.
Aunque los autores del Plan Institucional de Desarrollo citan varios artículos de la Ley Estatal de Planeación, es evidente que no leyeron, o no comprendieron, el artículo 27 que señala:
«La denominación de Plan queda reservada, exclusivamente, para el Plan Estatal de Desarrollo y para los planes Municipales».
Además de cuestiones de «forma», el documento muestra intenciones y propósitos de continuar con prácticas que nada aportan a las tareas sustantivas que debe atender una universidad pública, y que han representado un gran despilfarro de recursos en la historia de la Autónoma de Tamaulipas, y me refiero a esa «Línea de acción» que señala:
«4.2.9 Fortalecer al Correcaminos para que logre su ascenso a primera división».
El trasiego de dinero de las instituciones de educación superior a los «clubes» (empresas) que manejan el negocio del espectáculo deportivo del futbol, ha sido ampliamente documentado en México y aquí mismo en Tamaulipas con el equipo de la UAT, un equipo que es de la Universidad cuando se trata de sostenimiento, de pagar los gastos del estadio, de utilizar las instalaciones, de solventar los gastos para la publicidad, de pagar salarios del personal de apoyo, pero es de un patronato o de un particular, cuando se toman decisiones y se obtienen ganancias.
En el caso del Correcaminos de hoy, se trata también de «entretener» y enriquecer al hijo del general Audomaro, el mero mero general de la 4T, el militar más cercano al presidente, al jefe de la inteligencia mexicana, antes llamada espionaje político.
Audomarito es el presidente del club Correcaminos por recomendación de su padre, que sigue conservando influencia y negocios en Tamaulipas, a pesar de que su poder experimenta su fase menguante y el de los locales es creciente.
Que Dámaso se ocupe del equipo de futbol profesional nos demuestra lo «pequeño» que es el primo rector, su cortedad de miras, sus limitados alcances. Habiendo tanto por hacer en una Universidad con tantas carencias, con tantas limitaciones, con tantos problemas y con tan escasa presencia (fuera de Ciudad Victoria).