Por Juan Carlos Rodríguez Terrazas/EL SINODAL DE TAMAULIPAS
Reynosa, Tam.- La Dirección de Desarrollo Rural del Municipio, no ha respondido a las expectativas, el campo está abandonado y uno de los ejidos más representativos en Tamaulipas, como lo es Alfredo V. Bonfil “Periquitos”, es uno donde se hace más notoria la falta de apoyo de las autoridades municipales.
“No somos malagradecidos, sabemos valorar la escasa ayuda que nos llega por ejemplo las becas para que estudien nuestros hijos o las dotaciones de semilla económica de regular rendimiento a bajo precio, pero en contraparte no tenemos garantía en el pago del sorgo o el trigo”, -declaró- el delegado municipal Atilano García Martínez.
PESIMISMO E IMPRODUCTIVIDAD
El representante dijo que al ambiente de pesimismo e improductividad que existe en el campo ejidal se suma el abandono oficial, encontrándose conque las 12 únicas calles con que se cuenta en la comunidad están destrozadas, con la existencia de “cráteres lunares o norias” lo que las hace intransitables, con la excepción del bulevar central que es el único acceso aunque aún no está terminado, -expresó-.
“Durante años la administración municipal nos ha prometido que las calles serían pavimentadas y nada ha sucedido, ya no hayamos a que santo encomendarnos, las peticiones las hemos entregado repetidas veces en Desarrollo Rural y en mesas de trabajo del municipio donde solo las archivan, pero no las atienden…”
NO ATAJAN LAS PELOTAS
Pensamos que con la llegada de Carlos Ramírez Lopez, a la dirección de Desarrollo. podrían cambiar las cosas, pero todo está igual, expresó la fuente informativa.
García Martínez, expresó que ellos cuentan con el material para moto conformar todas las calles y lo que les falta solamente es maquinaria pesada, pero ni asi se sacan las manos del bolsillo las autoridades.
SE VAN A LA CIUDAD
Más adelante mencionó que, aunque originalmente son 500 ejidatarios los que haya residen, la población total supera los 5 mil habitantes, pero de ellos el 80 o 90 por ciento viven de trabajo en la industria maquiladora y otros subempleos en talleres y pequeño comercio de Reynosa, debiendo realizar diariamente largas travesías para lograr su subsistencia.
Atilano, expuso que pese a todas las adversidades hay quienes piensan, aunque ya muy pocos, que las cosas pueden mejorar, por ellos, él en lo particular no deja de tocar puertas en busca de ayuda para la comunidad ejidal y sus compañeros representados.