«PRI: LA SENTENCIA QUE DESNUDA UNA CRISIS SIN RETOQUES» Por: Luis Enrique Arreola Vidal.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) no solo enfrenta un revés legal con la sentencia del Tribunal Electoral de Tamaulipas contra su dirigente nacional, Alejandro “Alito” Moreno, sino que se encuentra ante una crisis existencial que podría sellar su destino.
El fallo, derivado del expediente TE-RDC-10/2023, no es un mero trámite judicial: es una condena política y moral. El tribunal acreditó que Moreno ejerció violencia política de género contra Mayra Rocío Ojeda Chávez al destituirla arbitrariamente de su cargo en el PRI de Tamaulipas durante su licencia por maternidad.
El impacto de esta resolución no se limita a una amonestación. Las acciones que se desprenden de ella colocan a Moreno en el umbral de su desafuero y a su partido en la encrucijada de respaldarlo o deslindarse de él para intentar salvar su menguante credibilidad.
El caso Ojeda: un golpe a la narrativa del PRI.
La sentencia contra Moreno expone una realidad incómoda para el PRI: mientras su discurso presume avances en materia de equidad de género, sus prácticas revelan lo contrario.
No es la primera vez que su dirigencia es señalada por obstaculizar la participación de las mujeres. En 2024, la diputada Montserrat Arcos Velázquez denunció a Moreno por negarle recursos destinados a la capacitación de mujeres priistas, lo que derivó en una campaña de acoso en su contra.
Lo ocurrido con Mayra Ojeda es parte del mismo patrón:
• Fue removida de su cargo con el argumento de que su maternidad le impedía ejercer funciones, en un acto de discriminación institucional.
• Se designó a un sustituto sin respetar el derecho de prelación, violando sus derechos políticos.
• Se desestimaron sus reclamos durante más de un año, hasta que el Tribunal intervino.
El PRI se enfrenta ahora a la imposibilidad de seguir minimizando los hechos. Esta no es solo una sanción contra Moreno; es un llamado de atención sobre la estructura de poder que ha perpetuado este tipo de prácticas dentro del partido.
Mensaje de Mayra Ojeda: la ruta hacia el desafuero de Moreno.
La resolución no se quedará en el ámbito partidista. La propia Mayra Ojeda ha anunciado que llevará el caso a instancias superiores para que la justicia no se detenga:
“Ante la sentencia del Tribunal Electoral de Tamaulipas que acredita la violencia política de género ejercida por Alejandro ‘Alito’ Moreno en mi contra, procederé a dar vista a la Comisión Instructora de la Cámara de Diputados para solicitar su desafuero, con fundamento en el artículo 111 de la Constitución, que permite retirar la inmunidad a servidores públicos responsables de actos graves.”
“Asimismo, acudiré al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para exigir su remoción de la dirigencia del CEN del PRI, en cumplimiento de la Ley General de Partidos Políticos y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que impiden a quienes han cometido violencia política de género mantenerse en el cargo.”
“La violencia política de género no puede quedar impune. ¡Es hora de que la ley se haga valer!”
Con esta declaración, Ojeda coloca a Moreno en una posición sumamente vulnerable. El desafuero no es solo una posibilidad, sino una ruta legalmente viable si el Congreso decide actuar en consecuencia.
El dilema del PRI: ¿defender a Moreno o salvarse a sí mismo?
La crisis de Alejandro Moreno es ahora la crisis del PRI. El partido tiene dos opciones:
1. Respaldar a Moreno.
Defenderlo significaría desafiar la resolución del Tribunal y desacreditar la lucha contra la violencia política de género.
• Riesgo: Perder aún más legitimidad, agravar su crisis interna y quedar ante la sociedad como un partido que protege agresores.
2. Deslindarse de Moreno.
• Acatar la resolución y buscar una reestructuración interna.
• Riesgo: Fragmentar aún más al partido y abrir la puerta a una disputa interna por la dirigencia.
Ambas opciones tienen costos, pero solo una ofrece una salida a largo plazo. El PRI se encuentra en una situación límite, donde su decisión marcará su futuro político.
Moreno y el ocaso del PRI
Alejandro Moreno ha sido el arquitecto de su propio desgaste.
Bajo su liderazgo, el PRI ha visto un desplome sin precedentes:
• En 2012, el PRI gobernaba 20 estados; en 2024, apenas conservaba tres.
• En 2021, el PRI cayó al 16% de la votación nacional, su nivel más bajo en la historia.
• Su alianza con el PAN y el PRD no consolidó un bloque opositor fuerte, sino que generó más fracturas.
Moreno ha concentrado el poder en una dirigencia que ha favorecido sus intereses personales antes que los del partido. Ahora, con una sentencia en su contra y un posible proceso de desafuero, su permanencia es insostenible.
Conclusión: ¿epílogo o renacimiento?
El PRI tiene dos caminos:
1. Convertirse en un partido residual, atrapado en la defensa de su dirigencia y condenado a la irrelevancia electoral.
2. Iniciar una reconstrucción real, rompiendo con las viejas estructuras que lo han llevado a la crisis.
- El tiempo de las simulaciones ha terminado. Las crisis no se maquillan, se enfrentan. Y si el PRI no lo hace ahora, su epitafio político podría escribirse más pronto de lo que imagina.