Por: Lic. Bárbara Lera Castellanos.
En México y específicamente en Tamaulipas, el empleo formal, informal y el trabajo no remunerado de mujeres en el hogar presentan desafíos significativos, especialmente en términos de asimetrías, desigualdad e inequidad entre hombres y mujeres.
El empleo formal en México ha experimentado fluctuaciones en los últimos años. En Tamaulipas, el empleo formal ha mostrado un crecimiento moderado, impulsado principalmente por sectores como el comercial y la construcción. En 2023, el estado generó 36,234 nuevos empleos formales, lo que refleja un dinamismo económico positivo. Sin embargo, la participación de las mujeres en el empleo formal sigue siendo desigual, enfrentando barreras como la discriminación salarial y la falta de oportunidades laborales igualitarias.
El empleo informal es una realidad persistente en México y Tamaulipas. En 2024, el empleo informal en Tamaulipas aumentó un 1.2%, alcanzando las 744 mil personas ocupadas en este sector. Esta tendencia refleja la vulnerabilidad laboral y la falta de protección social para los trabajadores informales. Las mujeres también enfrentan desafíos específicos en el sector informal, donde suelen tener menos acceso a oportunidades de capacitación y mejores condiciones laborales.
El trabajo no remunerado en el hogar, que incluye labores domésticas y de cuidado, es una contribución significativa a la economía mexicana.
En 2021, este tipo de trabajo representó el 26.3% del PIB del país, con las mujeres aportando 2.6 veces más que los hombres.
En Tamaulipas, como en el resto de México, las mujeres dedican más tiempo a estas labores, lo que limita su participación en el mercado laboral remunerado y afecta su autonomía económica.
Las asimetrías y desigualdades entre hombres y mujeres en el empleo y el trabajo no remunerado son profundas:
Las mujeres enfrentan discriminación salarial y menos oportunidades de ascenso en el empleo formal.
Aunque el empleo informal es común para ambos géneros, las mujeres suelen tener menos acceso a oportunidades de mejora laboral.
Las mujeres dedican más tiempo a labores domésticas y de cuidado, lo que reduce su tiempo disponible para el trabajo remunerado y afecta su autonomía económica.
La inequidad se manifiesta en la distribución desigual de oportunidades y recursos entre hombres y mujeres:
Las mujeres tienen menos acceso a capacitación y oportunidades laborales en el sector informal.
A pesar de su contribución económica significativa, el trabajo no remunerado no es reconocido ni valorado adecuadamente en la economía formal.
La carga desproporcionada de trabajo no remunerado limita la capacidad de las mujeres para participar plenamente en el mercado laboral y alcanzar la autonomía económica.
La situación del empleo formal, informal y el trabajo no remunerado en México y Tamaulipas refleja profundas asimetrías y desigualdades entre hombres y mujeres. Es crucial abordar estas inequidades mediante políticas que promuevan la igualdad de oportunidades laborales, el reconocimiento del trabajo no remunerado y la redistribución de responsabilidades domésticas para mejorar la autonomía económica de las mujeres. Además, es necesario fortalecer el empleo formal y ofrecer protección social a los trabajadores informales para reducir la vulnerabilidad laboral y mejorar las condiciones de vida en general.