SINGULAR

Opinión

 

«UNA TRAGICOMEDIA QUE SUPERA TODA FICCIÓN»
Por Luis Enrique Arreola Vidal.

Desde el más modesto municipio hasta la mismísima Presidencia de la República, la Cuarta Transformación ha dejado de ser un proyecto de nación para convertirse en un sketch permanente: una tragicomedia nacional donde el guion se escribe con impunidad, el reparto se elige por parentesco y la escenografía se cae a pedazos… como el país.

Los cabildos son patios escolares disfrazados de gobiernos. Las secretarías, zonas de guerra entre cónyuges que reparten el presupuesto como si fuera herencia familiar.

En Tamaulipas, por ejemplo, el secretario del Trabajo se contradice en público con más torpeza que sinceridad, mientras el nepotismo camina sin pena, sin freno y sin vergüenza.

Esposos que se sacan la lengua de oficina a oficina, como si gobernar fuera un berrinche marital y no un compromiso con el pueblo.

El espectáculo es patético y constante: más corrupción que en una piñata de barrio.

“¡Tócala, tócala… tú la traes!”. Pero aquí no se juega con dulces, sino con presupuestos, licitaciones y plazas públicas que terminan en manos privadas.

Desde Palacio Nacional hasta los congresos locales, los pactos se tejen con hilo de complicidad. Se intercambia impunidad por votos y fuero por silencio. A quien tiene algo que esconder, se le protege; a quien tiene algo que decir, se le desaparece del discurso oficial.

Ahí está el caso de Cuauhtémoc Blanco, blindado pese a los vínculos con el crimen organizado que lo acechan. O el episodio con “Alito” Moreno, cuyo desafuero ya estaba en la puerta… pero que hoy duerme en un cajón, porque sigue siendo útil en la repartición de votos que le permite a la 4T actuar con total impunidad.

La justicia se administra como botín de guerra. No hay Estado de Derecho: hay mesa de negociación. Mientras tanto, la prensa libre es atacada, editada, ridiculizada.

Se generan spots con tono de comedia, estética de TikTok y narrativa de ficción, como si al reírnos del desastre dejara de doler. Pero no. La realidad se impone. Y duele.

Hoy la 4T podría tener su propia serie:
• Changoleón, como líder del Senado, dictando conferencias internacionales.
• La Chimoltrufia, en la Presidencia.
• Y un “equipo de lujo”: en Gobernación, nuestra paisana tamaulipeca, La Güera Gumarra;
• El Chavo del 8, como secretario de Hacienda;
• Rambo, en Seguridad Pública;
• y Juan Gabriel, como secretario de Relaciones Exteriores… con Trump diciéndole “ahí viene el lobo” cada ratito.

Todo narrado por Brozo, tuiteado por Chumel Torres y aprobado por un Congreso más doblado que cualquier tenedor del Mago Raimundín.

La tragicomedia mexicana ya no es una metáfora. Es el guion diario del país: una nación donde la risa viene con coraje, la esperanza se da de baja y el cinismo se normaliza en horario estelar.

Mientras el pueblo busca soluciones, ellos reparten capítulos… trozos de un Estado en putrefacción.

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